UNA COMPOSTURA LENCA: UN RITUAL DE AGRARIO Y DE VIDA
Julio Ventura
Universidad Nacional Autónoma de Honduras (Honduras).
ORCID: 0009-0003-4510-7530
Correo del autor correspondiente: julio.ventura@unah.edu.hn
RESUMEN
El objetivo de este trabajo de investigación es describir una compostura lenca en las aldeas de Yamaranguila. Se aplicó el método de observación directa, lo que significa que el investigador estuvo presente en el lugar donde se desarrolló la compostura y estuvo preparado para registrar lo que ocurría durante el ritual, utilizando grabadoras, una cámara fotográfica y su cuaderno de apuntes para estudiar el comportamiento de los participantes. La observación participante es un método de la antropología y la etnografía que surge de la interacción en la recogida de información y requiere la implicación del observador en los acontecimientos. La compostura lenca es un ritual que representa el ciclo agrario de los campesinos. Como resultado de la asistencia a varios rituales de la compostura, llegamos a la conclusión de que se trata de un ritual mesoamericano con elementos cristianos.
Palabras Clave: Ritual, lenca, compostura, rezador, copal, etnografía
ABSTRACT
The objective of this research is to describe a Lenca "compostura" in the villages of Yamaranguila. The direct observation method was applied, which means that the researcher was present at the location where the "compostura" took place and was prepared to record what occurred during the ritual, using recorders, a camera, and a notebook to study the behavior of the participants. Participant observation is a method used in anthropology and ethnography that emerges from the interaction in data collection and requires the observer's involvement in the events. The Lenca "compostura" is a ritual that represents the agrarian cycle of the peasants. As a result of attending several "compostura" rituals, we concluded that it is a Mesoamerican ritual with Christian elements.
Keywords: Ritual, lenca, compostura, prayer, copal, etnography
INTRODUCCIÓN
Los lencas son el grupo indígena que, por diversas causas culturales, históricas, políticas, entre otras, ha contribuido significativamente a la configuración de la cultura mestiza hondureña. No obstante, desde la época colonial, han sufrido el impacto de la marginación, llegando incluso al olvido. Los lencas se han distinguido por una religión profundamente vinculada a categorías espaciotemporales, como el cultivo, los fenómenos naturales, la foresta y la tierra. Además, poseen una avanzada idea de la organización social y una notable complejidad en la elaboración de sus ritos.
El maíz es un elemento fundamental en la vida de los lencas, siempre vinculado a su religiosidad. Eva, como madre formadora, comparte algunas cualidades con la Virgen María; en particular, tiene el atributo de crear el maíz. En un relato, los granos de maíz brotan de los cabellos de la madrecita formadora (Ordóñez, 1989). Este culto al maíz no se detiene ahí. Tanto al iniciar como al finalizar la milpa, se realiza un rito llamado compostura. Existen diversas composturas, como la compostura del ganado, la compostura de los pájaros, la compostura del tamo, la compostura del trigo, la compostura de la casa nueva, entre otras. Si se considera la importancia de la tierra y el maíz, que están estrechamente vinculados, las composturas relacionadas con el ciclo agrario son las que se llevan a cabo con mayor exactitud y frecuencia.
La religión del pueblo lenca se extiende a todos sus momentos vivenciales; sus expresiones rituales y creencias sincréticas son elementos que les ha servido para formar una identidad cultural muy singular. Dentro de sus tradiciones podemos mencionar. El culto Santos de la Iglesia Católica, El Baile del Garrobo, El día de los difuntos, El maíz Común, Carrera de Patos, Las Composturas y El Guancasco. La actividad religiosa de los lencas de Yamaranguila está planificada, dirigida y ejecutada por la Alcaldía de La Vara Alta, que actúa como un todo aglutinador de la unidad del pueblo de Yamaranguila.
La Alcaldía Auxiliar de la Vara Alta es una organización heredada de las autoridades españolas, cuya función se fue reduciendo con el tiempo al ámbito religioso. A principios de la década de 1990, la estructura de la organización se había disminuido en cuanto al número de autoridades, aunque aún se conservan el Miembro Concejil, los alcaldes auxiliares, autores y regidores. Por otro lado, los cargos de tenencias han dejado de existir, y el número de consejeros, que solía ser doce, se ha reducido a dos.
Ahora, en la segunda década del siglo XXI, la estructura de la Alcaldía de la Vara Alta de Yamaranguila se ha conservado, sigue funcionando. Se cuenta con el Concejo, y la permanencia de los dos Mayordomos que cumplen las funciones de curanderos y rezadores, aún se realizan las composturas en las aldeas. Los Santos y Vírgenes en la comunidad lenca tienen virtud y ejemplo. El templo de la comunidad de Yamaranguila cuenta con un número grande de divinidades. La comunidad centra su identidad religiosa en su Santo Patrón San Francisco, quién apareció milagrosamente al pie de una inmensa cascada ubicada al Oeste de la cabecera municipal. No obstante, hay otras divinidades que también acapara la atención de los devotos como lo es la Virgen de Santa Lucía.
A inicios de la segunda década del siglo XXI, el templo católico de Yamaranguila se ha convertido en el Santuario Nacional de Santa Lucía con la llegada de la Orden Religiosa de los Carmelitas. Lo interesante de este cambio en la vida religiosa de Yamaranguila es que se les ha respetado sus tradiciones, incluso se han incorporado en todas las actividades. El 2 de noviembre se celebra el Día de los difuntos. Desde horas muy tempranas empiezan a llegar fieles de distintas aldeas y caseríos al Centro de la Comunidad. Anticipadamente, los dirigentes de la Alcaldía Auxiliar de Vara Alta construyen y decoran el Ataúd Comunal. Las personas que van a visitar sus difuntos primero oran ante el Ataúd Comunal. Ahí en la “Casa Santa” (Auxiliaría) las personas contratan a un rezador. El Rezador, que se le puede llamar Principal, Curandero, Chamán o Personita, hace sus primeras Oraciones en La Auxiliaría frente a las Divinas Majestades, después se dirige al templo católico para pedirle permiso a los Santos; seguidamente se dirige al Cementerio donde reza por los difuntos; quema copal sobre la tumba, quedando evidenciado que los lencas tienen un profundo culto por sus difuntos.
El Guancasco representa la fiesta de encuentro entre dos pueblos dispuestos a vivir en armonía en el cual, uno recibe al otro generalmente en su fiesta patronal, no siempre. A modo de ejemplo, se describe el Guancasco presenciado el sábado 10 de octubre de 1992, entre las comunidades de Yamaranguila y Monquecagua, ambas pertenecientes al departamento de Intibucá. En esta oportunidad Yamaranguila visitó a Monquecagua. Salimos de Yamaranguila a las primeras horas del día. Al salir, los Alcaldes o Mayordomos llevaban el bastón de mando para una misión y las Divinas Majestades que iban cubiertas con tela. Llegamos a las diez de la mañana, faltando aproximadamente un kilómetro del punto de encuentro, salió un Autor (rezador, principal, dirigente) con un incensario y copal; se descubrieron las Divinas Majestades, sonaron varios cohetes. El Autor desde que Salió del templo venía rezando, después de unas plegarias nos encaminamos al local- Entramos. Se colocaron las Divinas Majestades, las máscaras, tambores, la burrita, el pito y las banderas en el altar de los anfitriones. El Autor continuaba rezando. El Altar estaba decorado con pacaya, flores rojas, una cruz, velas, un plato para ofrendas y un vaso de agua.
Primero, los visitantes (yamaranguilenses) se arrodillaron y rezaban frente a las Divinas Majestades y al finalizar su oración se dirigían a los presentes con la frase “Buen día, señores.”. Después continúo el desfile frente al Altar con los anfitriones (monquecaguenses). Seguidamente se inició el diálogo con la siguiente agenda: Bienvenida, seguridad para el edificio de la Auxiliaría de Yamaranguila, problemática del mercado de Intibucá, situación general de los lencas, convivio (almuerzo). Fue una sesión muy larga. Terminó a las tres de la tarde. Luego vino el almuerzo que consistía en sopa de jolote. Esta sopa carecía de especies, era muy simple; le hacían acompañar de tortillas muy pequeñas, pero gruesas.
Los asientos eran unos troncos de árboles que estaban atravesados y de mesas servían unas hojas de plátano, en esa incomodidad todos comían muy felices. Al finalizar el almuerzo se repartió chicha (vinito, fresquito) vino el brindis y bebieron hasta saciarse. Más tarde, se realizó la jugada del Guancasco con tambores, máscaras, pitos, gritos de guerra y danzas. Después de la jugada del Guancasco se procedió a la fiesta bailable con instrumentos de cuerda (guitarra, violín, contrabajo, requintó). Todos bailaban: niños, niñas, jóvenes y ancianos. Era un baile muy peculiar; otro tipo de expresión corporal acompañaba al ritmo. A estas horas, todos embriagados. Vi un barril lleno de chicha, hasta niños estaban embriagados. Al llegar la noche finalizó la ceremonia, llegando a Yamaranguila a altas horas de la noche.
Yamaraguila: Breve descripción de la comunidad
Yamaranguila es un municipio que pertenece a la jurisdicción política administrativa del departamento de Intibucá. En el recuento de población de 1791 era un pueblo del curato de Intibucá, le dieron categoría de municipio en 1878. Al crearse el departamento de Intibucá en 1883, era uno de los municipios que formaba el Distrito de La Esperanza, según Carmen Fiallos en Los Municipios de Honduras (1989). En un informe del cura párroco de Intibucá en 1896, menciona que el pueblo de Yamaranguila se fundó en 1590 con el nombre de “Yambalanguila”, en el lugar de Pagüila. Castegnaro (1989) se refiere al pueblo y escribe que en 1880 “se trasladó el pueblo al lugar actual a las faldas del cerro del Pericón” (p.239). Así leemos en el informe del Obispo Vélez en 1791, en relación con el curato de Intibucá que comprendía el pueblo de “Zalamenguira” y describe que “Son indios la mayor parte de estos feligreses y muy inclinados al adorno de sus iglesias, pues a costa de su trabajo han levantado las que tienen y son las más decentes del Obispo” (como se citó en Fiallos, 1989, p.202).
La agricultura es la actividad económica más importante de Yamaranguila, si se tiene en cuenta la población que vive de la tierra. Yamaranguila tiene, además unas condiciones climáticas que permiten la producción agrícola muy variada. El maíz y el frijol son la base de la actividad agrícola y que no representa una fuente de ingresos porque tienen unos patrones de subsistencia alimentaria, lo que no le permite vender excedentes. Tienen árboles frutales y no diversifican la agricultura. Últimamente han llegado organismos no gubernamentales que les financian y capacitan para diversificar la actividad agrícola. Respecto a la ganadería, puede decirse que la mayor parte de la superficie no posee las condiciones para la crianza de ganado y esta actividad es muy poca. Sin embargo, la explotación de aves y la alfarería pueden tener un buen papel en el futuro. Por otra parte, algunos factores han limitado su desarrollo: El analfabetismo, la topografía irregular, escaso régimen de lluvias, falta de medios de transporte, falta de Centro de Salud (hasta 1992) y medicinas, las condiciones de miseria, la escasez de mano de obra calificada, la excesiva concentración de cultivo en el binomio maíz-frijol.
La religión de los indios lencas de Yamaranguila es una religión de tipo sincrética como resultado del contacto que durante tres siglos mantuvieron con los españoles. En un inicio, el templo católico estaba a cargo del Concejil de la Auxiliaría de la Vara Alta. En 1985, se produjo un enfrentamiento entre estos y los celebradores de la Palabra de Dios y según pude observar aún no hay simpatía entre ambos grupos. En la iglesia no hay sacerdote de manera permanente, sólo se oficia misa una vez al mes y cuando es la Feria Patronal se viene a residir por dos días para realizar las misas, bautismos, confesiones y matrimonios. Hoy en día existe una iglesia cristiana protestante en la comunidad de Yamaranguila con templo propio. El número de miembros es de aproximadamente de cuarenta personas.
Antecedentes
A lo largo de los años, la vida religiosa y los múltiples rituales de la tradición indígena lenca han sido objeto de diversas investigaciones, destacando importantes aportes al conocimiento y preservación de esta cultura. Entre los estudios más relevantes se encuentra el trabajo antropológico de Chapman (1986), Los hijos del Copal y la Candela, publicado por la Universidad Nacional Autónoma de México en 1986, basado en su investigación realizada en 1965. Asimismo, Marcela Carías, Héctor Leyva, Emma Ordóñez, Roger Martínez Miralda y Jorge Travieso realizaron un valioso estudio titulado Tradición Oral Indígena de Yamaranguila en 1984, publicado en 1988. Otros trabajos significativos incluyen la tesis de licenciatura Los Egueguan, Interpretación semiológica de un Mito de la comunidad indígena de Yamaranguila (1986), y La tradición oral como testimonio del sincretismo religioso católico Romano-Indígena en la comunidad de Yamaranguila de Roger Martínez Miralda, también presentada en 1986. Emma Leticia Ordóñez contribuyó con su investigación sobre El maíz en la tradición oral indígena de Yamaranguila en 1989, mientras que Atanasio Herranz documentó El lenca de Honduras: Una lengua moribunda en 1980. Más recientemente, en 2019, se publicó Mitos y creencias y medicina popular en un pueblo del área lenca de Honduras. La continuidad de estas investigaciones es crucial para la preservación de los rituales lencas, ya que permiten conservar y revitalizar una cultura que enfrenta el riesgo de desaparecer, asegurando que las futuras generaciones puedan acceder a este valioso patrimonio.
El estudio de los rituales de la tradición lenca en Yamaranguila es crucial, ya que estos son de los más investigados dentro de la cultura lenca, lo que resalta su importancia en la cultura hondureña. Estas tradiciones rituales mantienen una relación profunda con la iglesia católica, reflejando un sincretismo que entrelaza elementos de la religión lenca, la religión mexicana y el catolicismo, convirtiéndose en un pilar fundamental de la identidad de Yamaranguila. Este sincretismo no solo preserva la herencia cultural, sino que también refuerza la cohesión comunitaria y la continuidad de las creencias ancestrales. El objetivo general es describir una compostura lenca para comprender mejor el sincretismo religioso que caracteriza a esta comunidad. Los objetivos específicos son: Explicar desde los conceptos de la antropología lingüística una compostura; aplicar métodos de análisis de la estructura de un ritual y valorar la cultura lenca como un patrimonio de la hondureñidad.
METODOLOGÍA
Este trabajo de investigación se enmarca en el estudio de la lingüística antropológica, también conocida como antropología lingüística o etnolingüística. La antropología lingüística es la disciplina que busca consolidar y definir el estudio del lenguaje, la comunicación y la cultura. Este trabajo de campo se ha destacado como el análisis del habla y el lenguaje dentro de la antropología y la etnografía. En este contexto, los usuarios de la lengua son vistos como hablantes y actores sociales. Dentro de la antropología lingüística, se emplea el método de observación directa, que implica la presencia del investigador en el lugar donde se desarrollan los hechos, en este caso, el ritual indígena lenca de la compostura. El investigador está preparado para observar a los participantes, quienes son los actores sociales, es decir, miembros de una comunidad que llevan a cabo una actividad religiosa muy compleja. Este ritual, aunque complejo, presenta una estructura narrativa, lo que le confiere una macroestructura particular.
El método de observación directa, utilizado en antropología y etnografía, tiene como objetivo observar y registrar las prácticas culturales, los comportamientos sociales y las acciones de los grupos humanos. Su propósito es estudiar la identidad y los estilos de vida para obtener datos que permitan analizar a los participantes. La observación participante, por su parte, es un método de recolección de información que involucra la interacción del observador con los acontecimientos o rituales en los que participa. Otra técnica de recolección de información es la conversación con los participantes, incluidos los tamatines o rezadores, el dueño de la compostura y los demás participantes, como los guancos o amigos que acompañan el ritual. También es relevante la conversación con las mujeres que participan en la preparación de los alimentos para el ritual. La información más valiosa proviene de los tamatines, quienes son fundamentales en el ritual de la compostura. Este ritual no solo es un evento agrario, sino también un ritual de vida, ya que junto a las actividades relacionadas con la agricultura, aborda aspectos de salud, gratitud y deseos.
La compostura es un ritual complejo que tiene una estructura. Nuestro objetivo es describir cada una de las partes de una compostura desde la “Embajada “que consiste en la obtención del permiso a los Santos de la Iglesia Católica, principalmente a San Francisco de Asís y a la Virgen de Santa Lucía, en que, acompañado de oraciones, se depositan en su altar ofrendas frito de la tierra
Consideraciones éticas de la investigación:
En este trabajo de investigación, resultado de décadas de observación, se han tenido en cuenta importantes consideraciones éticas para respetar el culto de los indígenas de Yamaranguila. Se ha respetaron sus creencias y puntos de vista. Se les solicitó el permiso correspondiente para participar en los eventos rituales. Además, se ha evitado tocar los elementos sagrados del ritual, como vasijas, varas altas, divinidades, candelas, maíz, copal y crucifijos, y no se ha alterado el orden de los elementos frente al altar de la compostura. Se ha informado claramente sobre el propósito de la observación a los participantes, y se ha respetado la tradición de participar en las actividades comunitarias, como tomar chicha o compartir alimentos al finalizar el ritual.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
En una primera cosmogonía de los lencas, antes de conocer la religión de Quetzalcóatl, de Tlaloc, de Chalchiuhtlicue, incluso mucho antes de conocer la religión de San Francisco o de Santa Lucía, era una religión politeísta, animista, muy similar al panteón de los pueblos indígenas mesoamericanos y del área intermedia, caracterizada por el nahualismo, se le conoce al dios lenca como el Padre Formador, en algunos documentos como Itanipuca , donde Tani es nombre del dios padre y puca es el gran padre, asimismo, tenían la dualidad en sus dioses como la madre formadora , en otros documentos como Ilanguipuca , donde Langui es la gran diosa madre y puca la grandeza, había también un tercer dios como es Icelaca que era el dios del tiempo ,que tenía las mismas características del dios mexicano Tlaloc. Podemos encontrar este dios en los topónimos como Celaque, es un Parque Nacional en el departamento de Lempira, en Macila, es un cerro en el municipio de El Triunfo, departamento de Choluteca.
En la religión antigua lenca había la práctica del chamanismo en la que podían participar hombres y mujeres como también hoy en día en las tradiciones y rituales agrarias de origen lenca como rezadoras o rezadores, como curanderas o curanderas, la única función del hombre es la de tamatín (Carías et al.,1988). En el caso del chamanismo de la mujer lenca, nos podemos fundamentar en la leyenda de Comizahual (Chapman,1992), algo curioso es que los lencas sueñan con esta mujer como una señora muy blanca y elegante muy lejos de su patrón biológico (Gómez, Comunicación personal, 02 de noviembre, 2018).
Las composturas lencas son rituales agrarios ancestrales como un pago a favores recibido por la Madre Tierra y sus productos como el maíz, los frutales, en fin, a sus cosechas, pero también se hace pagos de agradecimientos por el retorno de fenómenos naturales como un rayo que se considera un ángel caído el que tiene que regresar a su lugar, el cielo. En la cosmogonía de los lencas, se le hace culto a las flores como un atributo a la virgen, como divinidad creadora, a las lluvias, a la virgen en sus tres momentos históricos: En la religión antigua de la naturaleza, en la religión mexicana o azteca del dios Quetzalcóatl y ahora en el cristianismo, en la religión de la cruz.
Desde tiempos ancestrales, las composturas lencas han estado dirigidas por el tamatín, que es el mismo chamán o curandero, en la estructura de la Auxiliaría de la Vara Alta se le conoce como el Mayordomo, y ahora se le conoce como rezador. Claramente se observa que tamatín viene de la religión mexicana o azteca. Tamatín es una palabra de la lengua náhuatl, tlamatine “el que sabe cosas” “el que sabe algo”, la palabra es polisintética donde “tla” que significa cosa o algo; mati, “el que sabe” y ni cumple la función de sustantivador. En 1956, aparece en la ciudad de México el texto La filosofía náhuatl de León- Portilla en el que se hace un análisis lingüístico -etimológico de la palabra tamatín.
Entre los sustantivos nahuas de una riqueza insospechada se encierra todo lo expresado en esta línea: teixtlamachtiani, teixtomani. Un análisis lingüístico mostrará su sentido. La voz tlamachtiani significa “el que enriquece o comunica algo a otro”. La partícula ix- es el radical de vixtli: la cara, el rostro. Y el prefijo te- es un correlato personal indefinido, los términos de la acción del verbo o sustantivo a que se anteponen “a los otros”. Por tanto, te-ix-tlamachtiani: significa al pie de la letra,” el que se enriquece a o comunica algo al rostro de los otros”. Y lo que les comunica es sabiduría, como todo el contexto, obviamente se deduce, ya que ha estado afirmándose que es “Maestro de la verdad “, que “él es quien enseña” (León, 2006, p. 67).
Osiris Sinuhé González Romero en Tlamaniliztli: La sabiduría del pueblo nahua, filosofía intercultural y derecho de la tierra, publicado en México en 2021, hace un estudio sobre las características atribuidas a los sabios nahuas o tlamatinimeh durante la época precolonial basada en los Códices mexicanos y en los documentos de misioneros de la iglesia sobre todo de las distintas órdenes religiosas, nos cuenta que una de las características de los tamatines: “…era ayudar a las personas a forjarse un rostro y un corazón in ixtli yollotl; esta expresión puede caracterizarse como un difrasismo que se ha utilizado para referirse al concepto de persona” (González, 2021, p.140).
Según González (2021), los tamatines en el imperio azteca tenían funciones como sacerdotes, como sacerdotisas, parteras, escribas, poetas, así como la práctica de la medicina. Valga aclarar que en la estructura sacerdotal y filosófica del pueblo nahua había una variedad de estratos en las categorías de las personas sabias, casi todos los tamatines sabían leer los códices de los mexicanos. González (2022), nos da algunos conceptos de tamatines:
- “El tamatín era el poseedor de los libros sagrados, el que contaba con los días y estaba al pendiente de las profecías.” (p. 145).
- “El tlamatine era alguien que trataba de entender la naturaleza transitoria de la vida en la tierra, en las cuestiones universales acerca de la vida y la muerte.” (p. 145).
En Yamaranguila, Intibucá, al tamatín o rezador se le conoce como guardián de las tradiciones, el médico o curandero, un maestro, un moralista, un ejemplo para la comunidad, una persona muy respetada y admirada, sobre todo por su vocación y atributos de hombre célibe, pobre y desapegado de los bienes materiales. Un tamatín es una persona sabia, un mayordomo, una persona principal, es un guía para los otros guancos, es el maestro religioso indígena de la comunidad, es el que ilumina, sin embargo, al practicar la caridad es sometido a todo tipo de críticas. El tamatín tiene funciones como consejero, enlace con otros sectores de la comunidad como con la Alcaldía municipal de Yamaranguila, con la iglesia católica con la que tiene mayor afinidad, al fin es una persona muy importante en la tradición lencas, pero son pocos ahora que desean cumplir con esta misión de un chamán.
Una de las funciones de los tamatines de Yamaranguila es observar las tradiciones lencas, entre ella la compostura que es un ritual indígena agrario que se fundamenta el pago o agradecimiento que le hace el hombre a la santa madre tierra. Vale recordar a grandes tamatines o mayordomos de la Alcaldía de la Vara Alta de Moisés de Yamaranguila como a don Moisés Pérez Vásquez, Julio Ordóñez, Tránsito Pérez, José Gabino Manueles. En el 2024, han quedado como Mayordomos y tamatines don Lucas Gómez de Goascotoro y don Desiderio Rodríguez de la aldea de Azacualpa. Estos hombres han sido mediadores entre una vida comunitaria, familiar, personal y un mundo sagrado que interactúa con la vida y la naturaleza.
Etapas de una compostura
En primer paso para la elaboración de una compostura es el contacto entre el dueño que ofrece la compostura que es el donador y el tamatín o rezador, esta comunicación se puede realizar en la Auxiliaría de la Vara Alta de Moisés, en la habitación del chamán o en algún ritual. El dueño de la compostura solicita este ritual porque siente que algunos espíritus están cerca de su casa o alguna circunstancia como el pago u ofrenda a la tierra. Las fechas que se fijan para elaborar una compostura están relacionadas con el ciclo agrario, el santoral de la iglesia católica, generalmente cada dueño de la compostura cuenta con un altar personal dentro de su casa y ahí se encuentra la divinidad a quien se venera.
El segundo paso es sacar el permiso o la embajada, sacar el permiso es el segundo encuentro entre el rezador y el dueño de la compostura, en una instancia se reúne en la Auxiliaría de la Vara Alta de Moisés, ahí le hacen culto a las Divinidades que son las Varas de Moisés o las Varas de mando para realizar misiones, en este altar indígena de las Divinidades siempre hay una candela encendida y un recipiente para depositar las ofrendas. Luego, los dos, Rezador y dueño, se dirigen al templo católico y precisamente al altar de San Francisco de Asís y de la Conquista y de la Virgen de Santa Lucía, aquí nos encontramos con la dualidad en la religión antigua El Formador y la Formadora, en otros textos, Itanipuca- Ilanguipuca, la dualidad en la religión mexicana Ometecuhtli-Xiuhtecuhtli y la dualidad en el cristianismo María-Jesús. En este altar indígena lenca se depositan las ofrendas del dueño de la compostura, pero se las entrega al rezador, en una serie de oraciones, sobre todo le solicita a Dios que le ayude con sus plegarias:
Demos gracias a Dios, el Señor, hoy este día ,31 de octubre, día del Señor, día de la Virgen, día de los Santos. Ahora, yo voy a depositar este alumbrado por esta acuerdo que yo he hecho por mis trabajos, por mis lograncias, por mis culturas que yo tengo, que por, a darle gracias, por recompensar a Dios y a la Virgen y a los Santos de nuestra Parroquia de Yamaranguila. Ahora que ya tenemos el adorno de todos los fieles difuntos, de todos los Santos, par el día de mañana vamos a estar acordando de los Ángeles de la tierra que por ellos comemos, por ellos bebemos, por ellos tenemos y por ellos nos sacaríamos buen invierno y sereno y así que mañana les voy a dar una recompensa a la Madre Tierra, a donde yo trabajo, a donde yo tengo sentado el maíz, el frijol, el ayote, plátano, caña, a donde yo manijo todos mis cumplimientos. Así como yo fui a nuestra Madre Santísima, hay que me perdone nuestra Majestad Primera y Segunda, aquí donde yo estoy cuidando a ellos en el día y la noche, ellos son ángeles también, ellos fueron embajados, ellos fueron los primeros discípulos, Adán y Eva anduvieron en el Arca del Señor. Aquí vengo a dejar este alumbrado, esta candela. (Gómez, comunicación personal, 31 de octubre de 2022).
En la Historia General de las Cosas de Nueva España escritas por Bernardino de Sahagún de la Orden de los Frayles Menores de la Observancia en el Tomo I, dice según Sahugún (1939):
En la fiesta llevaban mazorcas de maíz que tenían guardadas para semilla, al cu de Chicomecóatl y de Cintéol, para que allí se hiciesen benditas; llevaban las mazorcas unas muchachas vírgenes a cuestas, envueltas en mantas, no más de siete mazorcas cada una; echaban sobre las mazorcas gotas de aceite de ulli, y envolvíanlas en papeles. (p. 132).
Pedir permiso a las Majestades, a San Francisco y a Santa Lucía tiene un fondo ancestral. En los tolupanes de La Montaña de la Flor no se puede realizar ninguna actividad sin el permiso del Cacique ni los dueños de los cerros, el indígena tolupán no puede dar una entrevista sobre su lengua sin su respectivo permiso. Los pesh que habitan en el territorio conocido como Ciudad Blanca o Kaha Kamasa para realizar sus rituales de caza y pesca, llamado kesh , realizan su respectivo permiso al intermediario entre los hombres y los dioses , en este caso el cacique o chamán , este permiso en lengua pesh se llama “ wata” de los espíritus para que les vaya bien, para pagar la ofrenda y para que su regreso sea triunfal , puedan pagar sus ofrendas y no extraviarse por los caminos de la Moskitia para llegar a Kaha Kamasa. (Travieso, 2022).
En el tercer paso es el retorno al lugar de origen, al lugar que se va a realizar la compostura, casi siempre viajan a pie y son distancias de más tres horas de camino. Aquí se puede generar un peligro, el consumo de alguna bebida alcohólica y debido a su alto grado de desnutrición fácilmente puede entrar en alucinaciones. En este viaje se lleva: una docena de cohetes de vara, tres gallinas vivas, una libra de cacao, una libra de hilo para fabricar candelas, una marqueta de copal, dos botes de aguardiente, tres medidas de maíz, dos libras de sal, cuatro libras de azúcar, cuatro libras de arroz, una libra de café, esto es para hacer el compartir o almorzar al terminar la compostura de ángeles y centellas (Gómez, comunicación personal, 01 de octubre de 2022).
El cuarto paso es la realización de plegarias en el altar personal del dueño de la compostura, este paso casi siempre es silencioso, sólo entre el dueño de la compostura y el rezador, lo he podido observar debido a mis múltiples visitas y la confianza generada. Seguidamente, se da la elaboración del Altar en el campo, en el lugar que sucedió el rayo, el derrumbo, el espíritu del agua. El altar es una estructura de tres varas enterradas de forma vertical y de tres varas de árbol colocadas de forma horizontal, de tal manera que se forma un tejido unido con cáscaras de los árboles que hacen función de bejucos, ya con la armazón de ramas y bejucos, se decora con diversas plantas de la naturaleza como son las flores, palmas de pacaya y zomos. Las flores significan la naturaleza que ha iniciado y concluido su ciclo de lluvias, es la alegría de la vida por la belleza que genera, igualmente sucede con las palmeras de pacaya.
Sahagún (1939) en sus observaciones cuando habita en Tenochtitlán, México, trataba de sátrapas a los tamatines o encargados de las ceremonias de los mexicanos, es de recordar que dentro de los veinte meses de calendario azteca había un sin número de ceremonias dedicadas a los distintos dioses de una religión politeísta donde existía el sacrificio de seres humanos al frente del altar, llamado “cu”:
Los sátrapas , llegando a cierto punto , tomaban todas las brasa en sus inciensos y echaban allí el copal o incienso e incensaban hacia la imagen de Huitzilopochtli , que poco antes habían puesto en el “cu”, no solamente en este lugar se hacía fiesta o ceremonia , pero también en todas las casa de los dueños de ellas incensaban todas a todas las estatuas de los dioses que en sus casa tenían ; acabado de incensar , echaban brasas en un lugar redondo, dos palmos o casi alto, de tierra, que estaba en medio del patio , al cual llamaban Tlexictli. ( p.140).
En el altar de campo se colocan zomos. Zomo es una planta muy utilizada en los rituales para adornar el altar, se utiliza como recipiente de las ofrendas. (Chapman,1985). Se disponen sobre el altar unas plantas parásitas llamados zomos, que crecen en los árboles de la montaña. Estas plantas simbolizan los espíritus a los que está dedicado el rito (Chapman, 1985). “Estos nueve zomos, nueve cariñitos, estos que están aquí-flores, candelas, que vamos a poner bendición” (Gómez, comunicación personal, 01 de octubre de 2022).
Todo altar de compostura de los lencas está construido y decorado de acuerdo con la dualidad de la composición del mundo: masculino-femenino, dios-diosa, gemelos (visible-oculto), orientación del altar Este-Oeste, Norte-Sur. Vale aclarar que el pensamiento lenco no ve el mal como fin de las circunstancias sino como un elemento que ahí está y que nos sirve para crecer como personas, no es el mal visto desde el cristianismo, es el bien visto desde la filosofía azteca, el mal existe, pero no es el fin de la vida, es un medio que acompaña a la persona en su crecimiento.
En el momento de la compostura existen dos lugares muy activos, el lugar donde se encuentra el altar que fue elaborado por hombre, no impide que haya mujeres, y la cocina donde se preparan las brasas, el fuego y se cocinarán los alimentos, ni impide que haya hombres, generalmente se produce una interacción entre ambos lugares. En el altar se debe disponer de ofrendas como cacao, jarros de chica, fresquito o vino, aves para el sacrificio, copal para realizar el incienso, cohetes, olominas, candelas, incensario, una cruz de ramas, agua en una vasija. Dispuestos todos los elementos en el altar o “cu” en lengua náhuatl, es el elemento que el rezador toma su liderazgo, casi siempre es acompañado por otro rezador o tamatín, también la puede realizar solo, siempre nos aparece la dualidad que está presente en la cultura lenca. Las velas deben están encendidas, colocadas en lugares estratégicos y todo a mano de los principales. El incensario ya está encendido, esparciendo humo por todos lados con olor a copal.
Su rezo inicia con la bendición de todos los elementos de la compostura, dándole la bendición a nombre de Santos y Vírgenes del santoral. Después de la bendición de todos los elementos, se inicia el ritual dándole particularidad a cada uno: Vino, cohetes, olominas, cacao, Sacrificio del ave, incienso, oración, agua bendita, chilate con cacao, bendición, regreso a la casa del dueño, compartir los alimentos, despedida. El primer elemento que se bendice al pie del altar en el campo en la ceremonia especial es el fresquito o chicha, viene siendo el vino de la alegría en la ceremonia, nunca he visto que haya excesos ni circunstancias que generen problemas. El rezador bendice el fresquito. Al finalizar la bendición del fresquito se elevan dos cohetes de vara:
Así como viene este vino, esta fragancia, para darle a la tierra, darles a los ángeles que se alegren para como me han regalado, este buen invierno, este buen sereno, así como me regalaron granitos amarillitos, pelotillos, frijolitos, cañita, de todo. Ahora vamos a echar este vino, esta fragancia, para que haiga abundancia de mai, de frijolito, de cañita, de todo. (Gómez, comunicación personal, 01 de octubre de 2022).
En relación con las ceremonias de los sacrificios mexicanos, Sahagún (1939) nos cuenta que:
bebían pulcre los viejos y viejas, y los casados y los principales, este pulcre que aquí bebían se llama matlaloctli, que quiere decir pulcre azul, porque lo teñían con color azul; los demás de estos bebían el octli, bebíanlo secretamente porque si se sabía los castigaban. (p. 199)
Bendición de los cohetes.
Es un elemento muy importante en la vida cultural de los lencas, tienen una atracción por los cohetes. Es la compostura del rayo, significa que un ángel cayó del cielo, el ritual de la compostura consiste en elevar al cielo ese ángel caído. El cohete es un símbolo de lenguaje y comunicación para la comunidad. En toda la compostura se tiran nueve cohetes. “Vamos a entregar esta pólvora. Vamos a tirar este cohete. Ahora vamos a entregar esta pólvora para que este avecito que suspiro cuando el viene a dejar la plumita, viene a dejar el vestidito, viene a dejar la lágrima, donde viene a suspirar, a dejar su alegría, gracias a Dios. (Gómez, comunicación personal, 01 de octubre de 2022).
Bendición de las olominas
El agua y el pez son dos elementos importantes en los rituales lencas. Las olominas son para los ángeles. Nueve olominas para los ángeles: “Esta olominitas que vienen de la laguna, de los borbollones, vienen de los montones, de los cerros” (Gómez, comunicación personal, 01 de octubre de 2022).
Bendición del cacao
El cacao es de origen suramericano, precisamente de las Amazonas, fue transportado para el área mesoamericana donde fue introducidos a los rituales del los Olmecas, desde esta visión es que se piensa que los Olmecas son del Sur de América. Terminada la bendición, se elevan dos cohetes de vara. En la compostura se bendice dos nueve de granos de cacao, un nueve para los ángeles y el otro nueve para la tierra que les da frutos de vida.
Sacrificio del ave
En todos los rituales siempre hay un sacrificio, el culto cristiano no se aleja de esta visión. El los lencas el sacrificio está en todas las composturas, depende de la economía del dueño del ritual que así se hace el tipo de animal, puede ser un toro, una vaca, una gallina, un gallo, no he visto que se sacrifique un animal silvestre como el pitero, el zorrillo y entre otros. Después del sacrificio se elevan dos cohetes de vara.
Así como estas avecitas están jugando, así vamos a jugar los ángeles de hoy para delante, no deben haber más granos (enfermedad) no más dolor de cabeza, de cuerpo, malos sueños, malos corazones, no debe haber daño, no debe haber pulilla. Vamos a entregar esto avecito para que riegue la lágrima y deposite la tierra que poe ellos comemos, por ellos bebemos, por ellos hoy esa suerte y esta vida. Por el Divino Señor, esa milagro, como ellos están logrando que viene esa fragancia, y así vamos a depositar este avecito para que haiga esa alegría y aumento de todo, que no me haga falta ese avecito, mejor comunito, que no serán manadas,serán docenas, serán buenos provechos. (Gómez, comunicación personal, 01 de octubre de 2022).
Incienso del altar.
El incienso con copal está presente en todo el ritual, desde que se construye el alta hasta que se despide del terreno donde se realizó la compostura (Gómez, comunicación personal, 01 de octubre de 2022):
Ahora voy a entregar este copal, este incienso para que si haiga abundancia de mai, de frijolito, de cañita, de todo. Hoy vamos a entregar este copalito, este incienso, a estas avecitas que van a suspirar, a donde van a dar sus plumitas, a llevar sus vestiditos, pa todo san Francisco de la Conquista, la Virgen de los Remedios, todos esos representados.
Aspersión de agua bendita en el lugar.
El agua bendita es un elemento cristiano-católico, es necesario asistir a una misa para que el agua quede Bendita, cuando los espíritus son fuertes es que se utiliza, en el caso de la Compostura del Derrumbo, en el que el espíritu de un cerro ataca al habitante, se recurre al agua bendita, en algunas composturas con la Compostura del Agua no se necesita de bendiciones desde el templo católico-cristiano.
Oración con chicha en el altar
La chica es la fermentación del maíz, en un cántaro de barro se agrega agua y maíz, se deja unos veintidós días y está listo para la bebida. Se elevan dos cohetes de vara.
Oración el altar de la casa del dueño de la compostura
Esta es la última oración que se realiza en el altar provisional que se construye en el terreno que se supone que habita el mal espíritu. Hay otra última oración en el altar doméstico. Para finalizar se revientan dos cohetes de vara.
Convivio y despedida
El ave que se sacrificó en el altar de la compostura llega viva, se tiene atada al pie del altar, cuando llega su momento es sacrificada, ya fenecida, se le hecha agua hirviendo, se despluma, se le quitan vísceras, de fracciona, se deposita en un recipiente o en hojas de chácara o banano, se lleva a la casa del dueño, se cocina, ya cocinada al regreso de los participantes, se realiza el convivio. La despedida se realiza cuando el dueño de la compostura encamina al rezador y a sus amigos: “Vamos a tomar este vino, vamos a tomar esta fragancia, trabajo de los ángeles, con este vino, Gracias a Dios, tengo buenas herencias, vamos a tomar esta buena aroma, vamos a bendecir este vino para que haya medicinas” (Gómez, comunicación personal, 01 de octubre de 2022).
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
La compostura lenca es un ritual indígena que todavía se practica en las comunidades de Yamaranguila, donde simboliza el "caminar" de la vida humana y animal. Este ritual representa la jugada de la vida, una metáfora del trayecto vital. Sin embargo, la presencia de chamanes o tamatines, quienes son cruciales para la realización de las tradiciones lencas, se está volviendo cada vez más escasa en Yamaranguila. A lo largo de los siglos, los lencas han demostrado una notable capacidad para adaptarse a las circunstancias cambiantes, resultado de sus diversos contactos con otros pueblos y lenguas. Esta capacidad de adaptación refleja una inteligencia socioemocional necesaria para comprender y ajustarse a las circunstancias del tiempo y el espacio.
REFERENCIAS
Carias, C. (1988). Tradición oral indígena de Yaramaguila. Guaymuras.
Castegnaro, A. (1989). Alfarería lenca Contemporánea de Honduras. Guaymuras.
Chapman, A. (1985). Los hijos del copal y la candela: Ritos agrarios y tradicional oral de los lencas de Honduras. Instituto de Investigaciones de Antropología de México.
Fiallos, C. (1989). Los municipios de Honduras. Editorial Universitaria.
González, O. S. (2022). Tlamatiliztli: la sabiduría del pueblo nahua. Filosofía intercultural y derecho a la tierra. Leiden University Press.
León, M. (2006). La filosofía náhuatl. Universidad Nacional Autónoma de México.
Ordóñez, E. (1989). El maíz en la tradición oral de Yamaranguila. [Tesis de licenciatura, Universidad Nacional Autónoma de Hondura]. Honduras.
Sahagún, B. (1830). Historia General de las cosas de Nueva España. Imprenta del Ciudadano.
Travieso, F.J. (2022). Kaha Kamasa, el último refugio: La Ciudad Blanca a través de la mitología pech y la iconografía rupestre del Río Plátano. Centro de Arte y Cultura CAC-UNAH.
Cómo citar este trabajo (Vancouver):
Ventura J. UNA COMPOSTURA LENCA: UN RITUAL DE AGRARIO Y DE VIDA [resumen]. En: Vispo NS, editor. Memorias del Congreso de Investigación y Posgrado UNAH 2024: Libro de resúmenes. Madrid/Tegucigalpa: Clinical Biotec S.L.; Universidad Nacional Autónoma de Honduras; 2024. doi: 10.70099/cb/unah/2024.mem
ISBN del libro: 978-84-09-76685-7